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26/12/2017

Los commodities agrícolas cerrando un ofertado 2017

Llega el fin de año, y consecuentemente, a pesar de estar en plena campaña, no se puede evitar intentar realizar algún balance, aunque sea provisorio aún entre los vaivenes de la coyuntura climática en la cual nos encontramos.

No pareciera ser sencilla la tarea de resumir un año calendario para los productos agrícolas, cuyo ciclo trasciende hemisferios e ignora muchos parámetros dados en otros mercados, asociados a las costumbres humanas. Quizá la mejor forma de hacerlo sea observando los gráficos de precios a lo largo de este período en  cuestión, y exigiéndole a la memoria que busque en nuestros recuerdos lo que venía sucediendo en el mercado según los movimientos de precios.

Para los cultivos estivales, básicamente arrancaron como estamos culminando ahora, con volatilidad asociada a la producción sudamericana, en un “weather market”  que supera en términos de volumen producido al mayor productor del mundo, EUA, que durante el ciclo 2016/2017 produjo 117 M tn de soja, fundamentado por condiciones sobresalientes que favorecieron los rendimientos en todo el territorio del gigante del norte, con un rendimiento promedio a nivel país superior a los 35 qq/ha. Por el lado del maíz, vale la pena aclarar lo mismo, solamente que el rinde, aunque fue récord en ese momento, ya no se puede afirmar que lo sea, por lo acontecido en la campaña 2017/18.

Luego de esas idas y vueltas, con Brasil produciendo 114,1 M tn y Argentina 57,8 M tn, las cotizaciones comenzaron a caer llevándonos a mínimos de u$s 344 /tn, u$s 334 / tn y u$s 332 / tn, a principios de abril, principios y fines de junio, respectivamente. Con contundentes números productivos publicados por el USDA, sumados a estimaciones de aumento de área sojera vs maicera en EUA, los precios justamente acusaron bajas, aunque no tanta como hubiese debido desde un punto de vista técnico, ya que si bien fue un cosechón, la demanda, y especialmente China, estuvo muy fuerte.

Luego entró en escena la siembra en EUA de la 2017/18. Primeramente, el maíz, que sufrió atrasos por excesos hídricos que llevaron en aquel momento a resembrar una y hasta 2 veces algunos lotes. La soja se inició con condiciones normales, pero a medida que pasaban los meses y nos aproximábamos a julio, con la consecuente floración del maíz, las cotizaciones reaccionaron fuertemente. ¿El motivo? La falta de agua que se experimentó entre junio y julio, que encontró a los fondos especulativos de inversión muy vendidos. Ante esto, la reacción en Chicago no se hizo esperar, y la esperada suba ante una realidad productiva que parecía apremiante según el famoso mapa de sequía de los estados productivos, llevó a la soja a niveles de u$s 378 / tn. Desde ahí en adelante, el villano fue el USDA, quien en julio, agosto y septiembre se encargó de destruir esa suba, ya que publicaba valores productivos que en ese entonces parecían de ciencia ficción. Eventualmente, el tiempo le dio la razón, y las estimaciones de rendimientos récord total y absoluto para maíz se concretaron en el campo. La soja no vio un récord de productividad pero sí de producción (120 M tn) explicado por el gran salto del área (↑2,5 M ha más que el ciclo anterior). El maíz, a pesar de ser el perdedor en área sembrada, demostró que la genética sumada a un buen manejo, paga y mucho: 110 qq/ha promedio nacional, lo que le permitió a EUA alcanzar las 370 M tn, solamente 10 M tn detrás que el año anterior. Esto nos lleva muy anticipadamente a los mínimos “de cosecha”, a fines de agosto.

Desde ahí el foco del mercado vira hacia Sudamérica, con Brasil recibiendo precipitaciones por debajo de lo normal durante el inicio de la ventana de siembra de la soja de primera y también del maíz. Argentina en ese momento comenzaba a “secarse” en octubre, luego del invierno llovedor que generó muchas inundaciones, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Así las cosas, los precios despegaron de ese mínimo y mal que mal nos llevó hasta los u$s 372 /tn de hace diez días. Lo que sí había cambiado, era que la falta de lluvias en Argentina dejó de ser beneficiosa, con los suelos en gran parte de la zona productiva casi en sequía, mientras Brasil es “regado” de manera continua.

Como era de esperar las últimas lluvias vienen a traer paños fríos a los operadores que se despiden hacia la Navidad muy tranquilos, a medida que Argentina se dispone a liquidar a siembra de soja, que supera ya el 70 % a nivel nacional, y la de maíz 61 %.

Para no ser menos, hay que hacer un comentario para el trigo, que tanto bien le está haciendo a las finanzas del productor argentino. A mitad de año vimos un rally ficticio en Chicago por gran pérdida del trigo de primavera, un trigo candeal sembrado en el norte de EUA, insignificante en términos de volumen, pero que así y todo, generó que desde Minneapolis la suba llegue a Kansas y Chicago, nuestras referencias. Lo que siguió fue la demanda local de la exportación, que comprando sostuvo buenos precios durante toda la segunda mitad de año, logrando que en la gran mayoría de casos los agricultores puedan cerrar buenos negocios. Otro tema es y será la logística portuaria asociada a la entrega, pero esta cuestión, por suerte, no compete a este análisis. La depresión de cosecha fue mínima e incluso hoy por hoy, con el 73 % de la cosecha ya liquidada, tenemos una pizarra de más $ 2600 /tn.

Hacia adelante, queda medio mercado climático sudamericano, con los cultivos a pleno en Argentina y Brasil. La volatilidad ya mostró una carta. Veremos si la Niña viene a amenazar la producción y los precios, o si queda solamente como un temor de oferta no concretado. Así arrancaremos el 2018.

Fuente: Mariano Bignon – BLD