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14/08/2017

Lo que el USDA se llevó

Salió a la luz un nuevo reporte del departamento de agricultura de EUA, que se llevó por delante las cotizaciones, al sorprender al mercado muy fuera de lugar. Se esperaba volatilidad sin duda, pero de acuerdo con todos los analistas, si había sorpresa, era bullish.

Culmina la segunda semana de agosto con fuertes bajas para todos los commodities agrícolas en Chicago, vulnerados por un nuevo reporte del  Departamento de agricultura de Estados Unidos (USDA), que no solo no tradujo en números la fortaleza de la demanda para la campaña 2016/2017, sino que el recorte en el volumen de la oferta 2017/18 tampoco llegó, o al menos no al nivel esperado por el trade.

En las jornadas previas al reporte publicado el jueves a las 13 horas, los operadores iban recabando su propia información, y también sopesando todo aquello publicado por las consultoras o brokers (Informa, Allendale, RJO, FCStone, etc), y también por las agencias de noticias más importantes (Reuters, Bloomberg, etc.).

En pocas palabras, y para no ser demasiado extenso, aclararemos para maíz, soja y trigo lo que se esperaba por el mercado:

  • Maíz 2016/17: Fortalecimiento de la demanda, a través de un aumento en las exportaciones no contrarrestado por un recorte en el uso como forraje/etanol.
  • Maíz 2017/18: Debilitamiento de la oferta, por un recorte en el rendimiento (de por lo menos 1,3 qq/ha).
  • Soja 2016/17: Al igual que en maíz, un fortalecimiento de la demanda por un aumento de las exportaciones no neutralizado por la tibia performance de la molienda que auguraba un recorte en esa categoría.
  • Soja 2017/18: Mantenimiento sin cambios de la oferta o un mínimo retoque a la baja (1 qq/ha).
  • Trigo 2016/17: Recorte en la producción, principalmente fundamentado por merma productiva del cultivo de primavera (Hard red spring wheat de Minneapolis).

Es necesario tener estas cuestiones en cuenta si realmente deseamos comprender lo que luego aconteció.

Así las cosas llegamos a los instantes previos a este informe con la oleaginosa liderando las subas (u$s 5 /tn) y el maíz siguiéndola (u$s 1 /tn). Sin que los operadores hayan logrado todavía acceder a los archivos, los algoritmos asociados al trading devoraron los datos y en pocos segundos la oleaginosa revirtió los cinco dólares por tonelada que llevaba de ganancia a media sesión, cuando se publicó el reporte en cuestión, y se fue cerca de los 9 dólares por tonelada en terreno negativo. La siguió el maíz y el trigo pero más de lejos. La sorpresa no vino por la modificación de la hoja de balance 2016/17, sino por la oferta de la 2017/18. Un inesperado aumento de rendimiento de 0,94 qq/ha de promedio a nivel nacional espantó a los operadores, todos posicionados con ideas de rendimiento menores, mientras que sí se cumplió lo esperado, o al menos prácticamente, para la 2016/17 (↑exportaciones y ↓molienda).

El golpe para el maíz, al igual que para la soja, no vino por el lado de la campaña 2016/17, sino por la 2017/18, ya que el tibio recorte de 0,75 qq/ha queda muy lejos de lo que se esperaba, al haber atravesado el cultivo toda la floración con condiciones de estrés hídrico.

Por el lado del trigo, al igual que en maíz, el recorte fue menor a lo esperado, pero se le suman estimaciones de mayores producciones en de los países ex URSS. Aquí vale la pena aclarar, que en trigo,  EUA es mucho menos importante que en soja y maíz a nivel mundial, muy especialmente en este momento, en el cual los cultivos se encuentran definiendo rendimiento.

Localmente, las cotizaciones en MATba y Rofex acusaron pérdidas, consecuentemente, aunque fue el maíz el más castigado, ya que absorbió el 100 % de la caída en CBOT, a diferencia de la soja que cayó cerca de la mitad.

¿Cuál es el escenario que nos queda, pensando en el final de la campaña agrícola en EUA? Comenzaremos comentando cómo trabaja el USDA, para comprender la compleja y sólida (desde el punto de vista estadístico) metodología de la institución citada, para luego proyectar lo que puede acontecer hacia fines de año con valores más definitivos de productividad (más allá de que el dato final de rendimiento se publica en enero próximo).

El USDA usa dos tipos de encuestas para recolectar la información que utilizará para el informe de agosto, que contiene la primera estimación de rendimiento con asidero empírico. La primera es una encuesta a los farmers (n=22.000) en la cual se les solicita que identifiquen el número de acres a cosechar y que pronostiquen el rendimiento de dichos acres. Una vez al mes se les solicitará responder a la última pregunta. La segunda en una encuesta objetiva, que a través del relevamiento de más de 4.000 parcelas estiman el rendimiento de soja, maíz y trigo a contrastar (a modo de comprobación fáctica) con lo sostenido por los productores en la otra encuesta.  Vale la pena aclarar que mientras la primera encuesta se realiza en 32 estados, la segunda se realiza en los 10 más relevantes para el maíz.

Yendo puntualmente a este cultivo, el más atravesado por la “polémica” luego de la publicación del informe, antes de la madurez del cultivo esta última encuesta establece pronósticos de rendimientos basados  en el número de espigas por unidad de área multiplicado por el peso individual de espiga (componentes numéricos de rendimiento), menos las pérdidas estimadas de cosecha. Y he aquí la cuestión, que de darse la cosecha estimada el día de ayer (359,5 M tn), el peso individual de espiga debería ser el tercero más alto registrado, cuando las condiciones distan mucho de ser buenas, y eso se traduce en un número de espigas por acre mínimo desde 2012 (año de la gran sequía). De aquí provino la duda o la suspicacia de los que no logran visualizar esta atípica condición que fundamente la buena predicción de producción a nivel nacional.

Volviendo a qué esperar hacia adelante, no sería raro que más adelante el USDA corrija hacia la baja la productividad del cereal, fundamentado en todo lo escrito anteriormente (con condiciones para el llenado de granos no muy alentadoras y una floración golpeada por estrés hídrico en ciertas zonas que pone en jaque el cumplimiento de ese peso por espiga.)

Para el caso, de la soja, a diferencia del maíz, la misma se encuentra en pleno período crítico, al estar el 65 % del cultivo es esta etapa. Resta, por lo tanto, tiempo para que el rendimiento mejore, y habrá que seguir bien de cerca las condiciones climáticas hacia adelante. Localmente, parecería que la soja va a perder área sembrada ante el maíz, pero todavía falta para esta cuestión y la “pelota” permanecerá en el hemisferio norte, al menos hasta que comiencen a trabajar las cosechadoras.

Para el caso del trigo, ya pasó el problema productivo del cultivo de primavera, y ahora la cuestión es la mejora de las estimaciones productivas para los otros jugadores del mercado, que se apuntan para una cosecha récord (Rusia, Ucrania, Kazajstán, etc.). Para darnos una idea de esto, solamente para las 12 naciones ex – URSS, el USDA aumentó 8,6 M tn la producción. Si le sumamos un panorama local con la siembra ya terminada y buenos pronósticos climáticos a tres meses, no le quedan al mercado demasiados fundamentos para fortalecerse.

A modo de cierre, de confirmarse a cosecha estos guarismos, en vez de darse un escenario de  “achique” en la hoja de balance, los ratios stock/consumo se alejarían de los niveles que se visualizaban como sostenes de precio. Y el panorama volvería a ser de fundamentos pesados que presionan a los mercados.

Fuente: Mariano Bignon – BLD