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29/08/2017

El mercado después del Crop Tour

Durante la semana pasada en Estados Unidos se realizó un relevamiento que se lleva a cabo todos los años por parte de los privados, donde se toman muestras en lotes de siete Estados del cinturón maicero. Teniendo en cuenta las estimaciones de área sembrada para la campaña 2017/18 estaríamos tomando muestras de la zona donde se va a producir el 57% y el 62% del total país de soja y maíz, respectivamente.

En cada lote se cuentan las espigas de maíz por acre, la cantidad de granos por espiga y el peso de cada grano. A partir de estos datos del muestreo se estiman un rinde por estado y finalmente, se calcula la estimación global para el cereal. En líneas generales, los rendimientos de maíz esperados fueron menores en comparación a los datos de USDA publicados en agosto, excepto en Ohio y South Dakota donde el recorrido superó las expectativas.  El rinde global resultó igual a 167,1 bsh/acre (108,8qq/ha), tan sólo 2,4 bushels menor a lo proyectado por USDA.  La pregunta que seguramente se han hecho es ¿en qué medida impactó el precios? Pues, muy poco, casi pasó desapercibido. Mientras se realizaban las recorridas en el campo y aún no se tenía el rinde final los consultores ya anticipaban que incluso con 4 bushels menos que el USDA el mercado no reaccionaría. ¿Por qué el maíz no puede impulsarse aún con este decepcionante rendimiento respecto al récord de 174,6 bsh/acre del año pasado? Un solo concepto resume la idea: stocks finales. El rinde del crop tour tan sólo implica unas 5 millones de toneladas menos que las esperaba USDA hasta hace tres semanas atrás. La hoja de balance estadounidense continuaría estando muy sobrecargada y resulta difícil romper el piso de los 2 billones de bushels (50 millones de tns).

El maíz cargaba con un peso adicional en cuanto a expectativas previas: realmente los operadores del mercado sostenían que el rinde estimado por USDA era irrealizable y finalmente al entrar a los campos los cultivos indicaron lo contrario. La soja es otra historia; el mercado tenía una vara más alta para el conteo de vainas. El muestreo se hace en un cuadrado de 0,83 metros cuadrados y se cuentan la cantidad de vainas dentro del mismo, que dicho sea de paso resultaron ser considerablemente menores al año pasado. A partir de esta información el crop tour arrojó una estimación de 48,5 bsh/acre (32,6 qq/ha), equivalente a 0,9 bush/acre menos que el proyectado por el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos. Es decir, nuevamente casi imperceptible la diferencia respecto a las estimaciones oficiales, que en un principio habían sido foco de un arduo debate entre analistas privados y funcionarios del USDA.  Para la oleaginosa se había generado un poco más de revuelo a medida que se iban haciendo los relevamientos ya que una diferencia de un par de bushels definitivamente hubiese logrado un impacto más fuerte en los precios. La hoja de balance de la soja está sostenida por el incremento de la demanda año a año. Si bien todavía es muy pronto para decir que el partido productivo de la soja ya está jugado, el cambio potencial sólo puede venir por el lado del peso de las vainas ya que el número de las mismas está determinado.   

El crop tour terminó pasando casi desapercibido por el mercado, donde nuevamente las variaciones diarias se corresponden con el clima. El mercado se guía por los datos de USDA y nada más, por lo cual la revancha en los precios podríamos verla en el próximo informe del 12 de septiembre. 

Por María Antonella Ortiz