EXTRANET CLIENTES    |    |    

HOME / NOTICIAS

26/12/2016

Balance del mercado de granos.

Cerrando el 2016 podemos decir que fue un año en el que el clima fue el gran protagonista en los mercados agrícolas y Argentina aportó mucha volatilidad en soja.

A principios de año los fundamentos arrojaban una ecuación bastante estable entre la  oferta y la demanda, con grandes producciones tanto en Estados Unidos (ya había ingresado al mercado 106 millones de toneladas) como en Sudamérica (se esperaban 59 para Argentina y 100 para Brasil). Esto permitía a los analistas recomendar ventas anticipadas para la cosecha 2015/16 en torno a los 220 U$S/tn.  De allí en más sucedió lo que los productores recordaran más que nadie, las precipitaciones de abril. En plena cosecha las lluvias dificultaron la recolección y trajeron muchos problemas en la calidad del poroto, por lo que el mercado en medio de la incertidumbre comenzó a preguntarse cuanto seria la pérdida real de producción en nuestro país. Se llegó a hablar de 10 millones de merma, y hoy podríamos decir que la pérdida fue entre 3 y 5 millones de toneladas. En el ámbito local este acontecimiento desarbitró las relaciones normales y uno puede apreciar, mirando los números, que en Argentina se pagó caro todo el año (por encima del 70% de capacidad teórica).

Lo que nos demostró este acontecimiento fue que si bien la ecuación se observaba estable, un pequeño traspié del lado de la oferta puso muy nervioso al mercado y arrojó dudas de si la oferta podría abastecer una creciente demanda. En medio de esto comenzamos a mirar el clima en Norteamérica, y allí los pronósticos eran desalentadores por la presencia de la niña y la consecuente escases de agua. Ciertamente los temores se fueron disipando y el clima se comportó de manera  muy favorable para los cultivos de verano en Estados Unidos.

Las cotizaciones en Chicago reflejaron estas situaciones y el contrato más cercano pasó de los 331 U$D a los 443 U$D/tn cuando se dudó de la producción Argentina. Vale recordar que Brasil tampoco produjo lo que se estimaba en principio y esto agrego más incertidumbre.

 Iniciado el mercado climático norteamericano la volatilidad de los futuros era inusualmente alta y los operadores estaban expectantes a lo que pueda hacer el principal productor de soja. Cuando el clima sacó volatilidad al mercado los precios comenzaron a descender y para fines de agosto tocamos los pisos de 344 dólares. Lo que vale remarcar es  que el piso que testeo la oleaginosa está un escalón por encima de lo que vimos el año pasado y principios de este, y el hecho de que no haya descendido aún más se fundamenta en una demanda que no aflojó en ningún momento y que hasta el día de hoy sigue muy presente.

La dinámica que muestra hoy la demanda nos permite pensar que el mercado observara muy de cerca la producción en Sudamérica para poner precio a la soja, ya que vimos que una ligera duda aporto mucho nerviosismo. El sostén por parte de la demanda puede dimensionarse mejor pensando que cuando Sudamérica quito del mercado alrededor de 8 millones de toneladas lo precios subieron mucho, y cuando Estados Unidos los puso con su producción record los precios no cayeron en igual proporción.

Por lo tanto sigamos muy de cerca lo que hagan Argentina y Brasil, y tengamos en cuenta que el USDA hoy estima una producción record para Brasil (102 mill) y una cosecha para Argentina que desde los organismos locales la ven algo exagerada (57 mill). Sumemos, además, que los pronósticos climáticos para nuestro verano muestran temperaturas por encima de lo normal y lluvias justo en lo normal, con lo que seguramente de aquí en adelante las cotizaciones se muevan de la mano de la variable climática.

Para resumir el mercado de los cereales solo hace falta mirar la gráfica de precios en Chicago. El trigo se encuentra en mínimos de 10 años mientras en el maíz no veíamos los valores de este año desde el 2009. Para ambos el fundamento es la sobreoferta mundial. Si bien el mercado de trigo difiere a los demás granos por ser más heterogéneo en calidades y porque tanto la producción como el consumo se encuentran atomizados, la realidad es que los principales países  producirán mayor cantidad que la campaña precedente y los stocks mundiales son claramente abundantes.

El maíz tuvo su pequeña primavera de precios llegando a cotizar 174 U$D/tn mayormente como acompañamiento de lo que sucedía en soja. Localmente el desarbitraje fue aún mayor que con la oleaginosa, ya que los precios se mantuvieron alrededor de 30 U$D por encima de Chicago hasta hoy que el diferencial es de 20 dólares. Este hecho se fundamentó primero en los problemas de logística y la falta de entregas de maíz en los puertos locales, y luego en que Brasil realizó compras de cereal argentino, cosa que normalmente no sucede, producto de las perdidas en la cosecha de su maíz de segunda.

Si hoy miramos lo que le falta comprar a la exportación para cumplir con los compromisos asumidos al exterior, nos hace pensar que los precios locales con los internacionales puedan no converger en el corto plazo.

Como conclusión podemos decir que fue un año movido, más que nada en soja. Este inconveniente con la producción argentina nos deja un poco más atentos de cara a la nueva campaña, aun asi, si los pronósticos climáticos acompañan y no falta agua podemos ver a Brasil con record productivo y Argentina cerca del mismo.

Por Ignacio Capózzolo